martes, 13 de mayo de 2014

[Reseña #10] La peste escarlata, de Jack London

La Peste Escarlata es un clásico memorable sobre la fragilidad de la civilización que inauguró el género de novela catástrofe y dejó su huella en libros tan memorables como La Tierra permanece (1949), de George R. Stewart o más recientemente La carretera (2006) de Cormac McCarthy. Su acción se desarrolla en 2072, sesenta años después de que una implacable epidemia, llamada Peste Escarlata, diezmara la raza humana reduciendo a los sobrevivientes a un nuevo primitivismo salvaje y violento. Un viejo maestro sobreviviente de la pandemia intentará desesperadamente recuperar e inculcar los valores perdidos a sus nietos en un largo y difícil camino hacia el conocimiento.

Tuve que leer esta novela para el colegio, para Comunicación. Sin embargo, me pareció que podría reseñarla. Reseña de improvisto.
Es una novela corta, tiene cerca de 30 hojas y, por lo tanto, se lee rapidísimo. Eso si les parece, al menos, ligeramente interesante. Si no, entonces les llevará mucho más, como es normal.
En este mundo post-apocalíptico, luego de un renacer y volver a empezar la historia de humanidad, se cuenta la historia de un abuelo con sus tres nietos. El abuelo vivió en la época en la que todos vivimos ahora, la que todos conocemos y llamamos común. Sin embargo, la peste escarlata arrasó con casi toda la población del planeta. Todos estos hechos son contados por el abuelo a sus nietos, para que sepan que no todo era primitivo y salvaje antes de ellos, sino que las cosas eran completamente diferentes.
Sé que el linaje humano está destinado a retroceder más y más en la noche de los tiempos primitivos, antes de que vuelva a iniciarse la ascensión sangrienta hacia aquello que llamamos la civilización.
Es una historia muy descriptiva, en la que cada pequeña parte es contada con lujo de detalles. Sin embargo, no se me hizo aburrida ni densa en ningún momento, sino que me ubicaba mejor en el entorno y podía entender mucho mejor cómo era la enfermedad, cómo se manejaban frente a ella y entender sus razones de abandonar a quién sea, sin importar la relación que tenían: supervivencia. En esta historia, se vuelve millones de años en el tiempo, a lo primitivo, en lo que lo único que importa es la supervivencia, matando, saqueando, abandonando, quemando todo a su paso.
Me pareció interesante la forma que encontraba el abuelo de explicarles a sus nietos lo que quería decirles. Por ejemplo, no entendían el concepto de millón, porque sólo habitaban unas miles de personas cuanto mucho en todo el mundo, entonces se los explicó con objetos de su entorno, y cada uno representaba una cifra.
También, se deja entrever la opinión que el autor imprime en este personaje de que la vida no es justa, y que, a veces, sobrevive el que menos debería estar vivo, o el que menos lo merece tiene una vida terrible. 
Analizándolo un poco, se pueden ver muchas enseñanzas y lecciones, algunas más claras que otras, sobre la vida, la humanidad y el universo. 
Se me hicieron raros los nombres: Hu-Hu, Cara de Liebre. El más normal era Edwin, además del abuelo, James. Aunque nada importante, simplemente extrañeza al principio. Después me acostumbré.
Me parece una buena historia que está bueno leer y tenerla presente, aunque tampoco es que la haya amado ni mucho menos. No es mi estilo, pero admito que es muy buena.
Les dejo una frase de este libro que me llamó mucho la atención y, también, tiene mucha razón: "El universo ha sido aniquilado, conmocionado hasta su destrucción; pero el hombre sigue siendo el mismo... ". Para pensar, ¿no?

Puntuación: 3.5/5



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